Retrato de Victor Hugo. Imagen destacada para el artículo sobre la censura de su obra.
Maisons de Victor Hugo | Paris – Guernesey. Léon Bonnat & Daniel Saubès - 137 x 109 cm. Óleo sobre lienzo

Los miserables de Victor Hugo. Franquismo y expedientes de censura (I)

Entre 1940 y 1978 se presentaron ante el aparato censor estatal del Movimiento no pocas solicitudes de edición de la novela Los miserables (1862) del escritor romántico francés Victor Marie Hugo, más conocido como Victor Hugo -el estandarte romántico de la Francia de su época-, que obtuvo dictámenes muy distintos dependiendo tanto de los censores encargados a tal efecto como de la época en que fue sometida a censura; también influyeron en estos dictámenes otra serie de factores, como la propia imagen que se quería dar de la censura española o la opinión de los herederos del autor.

Índice de contenidos:

Maisons de Victor Hugo | Paris – Guernesey. Léon Bonnat & Daniel Saubès. Censura
Maisons de Victor Hugo | Paris – Guernesey. Léon Bonnat & Daniel Saubès – 137 x 109 cm. Óleo sobre lienzo

Divina comedia o el peregrinar por el desierto en 5 actos

Esta obra ha sido concebida para el estudio de una cuestión central: los expedientes abiertos durante el franquismo a Los miserables, del escritor francés Victor Marie Hugo, uno de los autores más emblemáticos del Romanticismo francés, que, aunque ya ha sido estudiado por varios expertos, así como por divulgadores y escritores —Gay Narcisse (1863), André Maurois (1954), Pierre Albouy (1963), Alain Verjat (2002) o Mario Vargas Llosa (2004), entre otros—, todavía en nuestros días no ha sido abordado desde un punto de vista diferente, que será el que, con la ayuda de las fuentes consultadas, trataremos de, al menos, bosquejar en estas páginas.

Vamos a tratar de desvelar cuándo y en qué condiciones se solicitó la publicación de Los miserables en la España franquista, lo que necesariamente nos conducirá al en qué condiciones se editó.

En esta introducción dejamos dicho lo que, sin duda, es uno de los datos más importantes de esta obra: los expedientes sobre Los miserables durante el franquismo han estado disponibles para su consulta ya desde hace decenios, concretamente, ya lo estaban desde finales de los setenta y principios de los ochenta, cuando todavía eran administrados por el Ministerio de Información y Turismo.

Así que podemos decir que, en este sentido, nuestro trabajo puede no parecer tan innovador como nos habría gustado —pues, aunque poco, Eduardo Ruiz Bautista, por ejemplo, ya alude a uno de los expedientes—. Sin embargo, no deja de ser completamente novedoso en cuanto a que nadie había estudiado con profundidad el conjunto de los expedientes.

«Durante tres años ocupé el cargo de que dependían los servicios de censura de libros, cine y teatro. Pero yo mismo no podía aflojarla ni dirigirla. Una junta superior, más o menos secreta y con abundante participación eclesiástica, establecía normas y confeccionaba listas de exclusiones. Eran decisiones inapelables. Luché alguna vez porque se pudieran publicar obras de Goethe, de Kant, de Stendhal y casi siempre fui derrotado».

(Ridruejo, 1976, pág. 435).
Los miserables de Victor Hugo. Edición sin censura - Alianza Editorial (De la traducción: María Teresa Gallego Urrutia)
Edición sin censura – Alianza Editorial (De la traducción: María Teresa Gallego Urrutia)

Un punto de gran importancia para el tema, va a ser el hecho de saber si se había hablado antes de la censura de Los miserables. Aquí nos encontramos con dos apoyos: por un lado, los estudios que de la obra se han llevado a cabo en el extranjero y, por el otro, por poner un ejemplo, algunas citas puntuales de Eduardo Ruiz Bautista.

«(…) El Jefe les ordenó, de “manera oficiosa”, que fueran sustituyendo las novelas de la “decadencia inglesa y francesa” por autores españoles y alemanes. Las editoriales declinaron estas propuestas argumentando que tales obras carecían de mercado y comenzaron a publicar obras del romanticismo inglés y francés (…) la censura trató de yugular esta tendencia suspendiendo las obras de Stendhal, Balzac y Victor Hugo (…) Así las cosas, las editoriales no tuvieron más remedio que empezar a publicar las obras españolas y alemanas».

(Ruiz Bautista, 2008, págs. 59-60).

A través de esta serie conformada por cuatro artículos, en Cultugrafía, vamos a intentar desglosar los expedientes de la forma más cómoda y comprensiva posible —en este particular por medio de una meticulosa división en decenios— de modo que se verán, en primer lugar, las solicitudes de publicación en los años cuarenta, a continuación, las correspondientes a los años cincuenta y a los sesenta para terminar con lo que acaeció hasta el año mil novecientos setenta y ocho, en que dejaron de abrirse expedientes de censura.

Censura a Victor Hugo durante el decenio de los cuarenta

Los miserables: Más que un musical, una leyenda.
Los miserables. Más que un musical, una leyenda.

En 1940 solamente van a entrar a trámite dos únicos expedientes de censura de Los miserables, dos expedientes que, dicho sea de paso y antes que nada, trataban de dar cabida en el catálogo editorial a una obra que se hallaba, por aquel entonces, incluida en el Índice, de lo cual se desprende la disposición final a la que se hubo de llegar.

«(…) muy a menudo, ni las más altas instancias podían hacer nada con respecto a qué obras pasaban el filtro y qué obras se quedaban, definitivamente, atrás».

(Gª Lucio, 2016, pág. 29).

Por hacer comprender esta decisión, parafraseamos a Eduardo Ruiz Bautista quien, al hablar de la primera censura, esa que denomina de ‘los años azules’, otorgará un lugar preponderante a lo que él mismo vendrá a llamar ‘el marco de lo decible’ (Ruiz Bautista, 2008, pág. 27).

«Y es que el régimen no solo contó con las voces de sus más elevados políticos, sino, y tal vez en mayor medida, también con la del Índice de la Iglesia y con la de ciertos sacerdotes».

(Gª Lucio, 2016, pág. Ibíd)

Estos expedientes, cuyos datos podemos permitirnos el lujo de adjuntar por entero, pues solo fueron dos, van a ser, por un lado, el expediente 337/40 (AGA, 1940, pág. 337) un expediente que, quizá cabría pensar, por ser el primero, suscitaría algo de duda en lo referente al dictamen—, seguido del 312/40 (AGA, 1940, pág. 312).

«(…) una serie de connotaciones claras, como la que glosamos a continuación: quienes dictaron esa norma eran partidarios del nazismo, esto es, seguramente falangistas, y no lo hacían en nombre de la moral cristiana, porque en ese caso hubieran esgrimido la cuestión del Índice».

(Gª Lucio, 2016, pág. 31).

Con todo, parece que las cosas no sucedieron como hemos indicado en este último párrafo, ya que la mera ficha administrativa, terminará por caer así en ese mecanismo, a veces tan confuso, que fue el silencio administrativo.

Serie Los Miserables | Adaptación de la BBC del clásico de Víctor Hugo
Serie Los Miserables | Adaptación de la BBC del clásico de Victor Hugo.

El caso de la editorial Ramón Sopena: censura a Victor Hugo

La editorial Ramón Sopena cumplimentó su solicitud de acuerdo con todos los requisitos, pero en el expediente no figura que se le notificara respuesta alguna, lo que iba a desencadenar unas consecuencias. Será así como los pedidos cuatro mil ejemplares de Ramón Sopena S.A. no lleguen a editarse por no haber obtenido, ni siquiera, una negativa para su publicación. Hemos hablado ya de consecuencias, y es que Ramón Sopena S.A., a raíz del desenlace del caso, no va a volver a solicitar la publicación de la obra hasta veinticinco años después, cuando ya otras lo hayan logrado antes que ella.

«La valoración de este primer caso sería algo así: es positiva por lo que respecta a la parte artística, pero como valor documental supone un fraude, y un fraude consiste en engañar respecto a lo que uno se compromete a dar».

(Gª Lucio, 2016, pág. 83).

Por otro lado, debe tenerse presente que la ley de prensa vigente era la del año 1938. Si Ridruejo, según la cita antes expuesta, ya se quejaba de la dificultad para imponer un criterio uniforme, como alto mando debería haber sido capaz de imponerse, y esta cita nos muestra lo contrario.

Pese a todo lo dicho, si conviene quedarse con algo, es con una de las cosas que va a concluir el autor al que acabamos de citar: que el silencio administrativo se acabaría por convertir en un arma mucho más rápida y potente que cualquier denegación. ¿Por qué? Muy sencillo: ante la denegación cabía recurso, cabía, tal vez, la esperanza, pero, ante el citado silencio solo quedaba como opción la impotencia, la rabia y, finalmente, como decidió hacer la primera editorial en solicitar el plácet para Los miserables, el abandono.

Tras la espera, la editorial descubrirá que su lucha había terminado, también, por caer en ese final que era el silencio administrativo, y que fue habitual emplear. Un silencio administrativo que, según investigadores de la talla de J. Tusell, solo iba a conducir al determinado pensamiento de que el franquismo y su censura no hacían sino ampararse en «una dureza simplona» (Tusell, 1984, pág. 314).

En el otro expediente de ese decenio —el 312/40— la respuesta que se va a obtener, en cambio, va a ser extremadamente positiva por parte del censor, Uranga, que será el encargado de revisar este caso y a quien ya no volveremos a encontrarnos:

Valor Literario o artístico

Magnífico

Valor Documental

Fraude

Tachaduras páginas

Ninguna

Matiz político

——-

Otras Observaciones

Obra típica de Víctor Hugo. El censor la cree publicable,

aunque con reservas.

Los miserables, Premios Goya 2021. Ladj Ly. Victor Hugo
Los miserables, de Ladj Ly. Premios Goya 2021.

La censura de los cuarenta en la obra de Victor Hugo: artísticamente positiva y documentalmente un fraude

Resumiendo la valoración de este primer caso sería algo así: es positiva por lo que respecta a la parte artística, pero como valor documental supone un fraude, y un fraude consiste en engañar respecto a lo que uno se compromete a dar.

Al calificar de «fraude» el componente documental de la obra de Victor Hugo, el censor está negando el valor «realista» de la obra. Ahora bien: se trata de una novela del Romanticismo, — porque Victor Hugo fue representante del romanticismo francés desde su primera obra hasta la última —, y nunca se adhirió al realismo literario. Con todo, cuando empieza a escribir la novela, en el año 1845 y mucho más cuando la publica, en 1862, se había desarrollado el realismo literario y en la novela se percibe cierta influencia de alguna de las técnicas narrativas de esta corriente: la descripción minuciosa, exhaustiva, de lugares y circunstancias de la época contemporánea al autor se observa en capítulos como el de la descripción de las alcantarillas de París, la del convento donde se refugia Jean Valjean o la de la batalla de Waterloo, que un lector ingenuo puede confundir con la realidad por sus evidentes paralelismos.

Por otro lado, el censor no tacha ninguna de las páginas, y eso es significativo: si considerara que el componente documental es lo esencial de la obra, lo adecuado hubiera sido, al menos, señalar las páginas problemáticas. No hacerlo significa reconocer que esencialmente es una obra de ficción.

Cabe advertir, igualmente, que no escribe nada respecto al matiz político de la novela. Ese silencio puede interpretarse de diferentes maneras, no debiendo aventurarse ninguna causa.

El matiz político de la obra es coherente con la actitud de Victor Hugo ante los acontecimientos que vivió la Francia de su época y que han estudiado ya los especialistas en Victor Hugo.

La palabra «prohibida» , mucho más fuerte que la palabra «denegada»

En el siguiente expediente, el del tomo II —del que habíamos hablado al principio— se pasa, sin explicación alguna y sin firma, a escribir, rotulada en grandes letras rojo-sangre, la palabra «prohibida», que en realidad es mucho más fuerte que la palabra «denegada». El motivo de no poner «denegada» sino «prohibida» es que no se trata de una resolución personal, ni arbitraria, pero sí susceptible de cambiar de modificarse ciertas circunstancias: es una forma de manifestar lo inapelable de la decisión en ese momento por la existencia de una instancia superior que lo impide.

«En el siguiente expediente, el del tomo II se pasa, sin explicación alguna y sin firma, a escribir, rotulada en grandes letras rojo-sangre, la palabra “prohibida”, que en realidad es mucho más fuerte que la palabra “denegada” ».

(Gª Lucio, 2016, pág. 85).
  • Pronto publicaremos Los miserables de Victor Hugo. Franquismo y expedientes de censura (II).
  • Bibliografía completa.

Artículos que te pueden interesar: