The Strike, La huelga (Robert Koehler, 1886). Pensamiento crítico en cultugrafía. Difusión de la cultura
The Strike, La huelga (Robert Koehler, 1886)

Épica del desobediente al obsceno represeor Milei

Más allá de la desesperación y de la desilusión, existe siempre la ausencia de cosas peores…

Eduardo Sanguinetti, CuCu-DoDo, final en forma ordenada. (2000).

Los contenidos carecen de importancia hoy: la baza esencial es esta tensión y este antagonismo siempre resucitados por las peripecias de la casta y secta política (en la que no puedo dejar de incluir a los profesionales con sueldo fijo, denominados intelectuales, portadores de la palabra apócrifa). No dejen de desconfiar de todas las clases políticas, empresariales y culturales, incluso de las aparentemente bien intencionadas, portadoras de la verdad cínica y mínima de que un ideal altruista no debe bajo ninguna forma materializarse. La representación que nos proponen las democracias débiles han fracasado. Pero la gente quiere votar, votar cada vez con mayor frecuencia, y todavía le gustaría votar más. Todos los días: un modo de digerir el sistema de representación simulado, de un modo bulímico y excremental, un modo de rechazarlo por exceso, no por rechazo, sino por indigestión y de convertir todo el sistema en un gran bolo fecal.

El retorno al fascismo new age que apreciamos en Argentina, demuestra la debilidad intrínseca de los sistemas políticos. El sistema representativo es débil y lo social extremadamente frágil, en una democracia agonizante donde el inestable y ciertamente desequilibrado gobernante de valor nulo en capacidad de gestión, pero de importancia gravitante en la vida sobrevida de Argentina, logre sus fines propuestos de violentar, destruir, entregar, perseguir, censurar, cancelar a quienes se atrevan a disentir a su programa de gobierno jamás expuesto. Lo ha anunciado a viva voz, no hay espacio para devoluciones, ni quejas.

La película Stalker de Tarkovski comparte con el pensamiento de Eduardo Sanguinetti una crítica profunda hacia las estructuras de poder y la búsqueda de la verdad. En “Stalker”, la Zona puede verse como una metáfora de la promesa de un ideal, un lugar donde los deseos más profundos pueden materializarse, similar a la crítica del presente texto sobre la promesa vacía de los sistemas políticos y la representación democrática. Ambos reflejan la desilusión con las instituciones establecidas y la lucha por encontrar un significado auténtico en un mundo donde las verdades son manipuladas. Crítica a Milei, presidente corrupto argentino.
La película Stalker (1979) de Andréi Tarkovski comparte con el pensamiento de Eduardo Sanguinetti una crítica profunda hacia las estructuras de poder y la búsqueda de la verdad. En Stalker, «la Zona» puede verse como una metáfora de la promesa de un ideal, un lugar donde los deseos más profundos pueden materializarse, similar a la crítica sobre la promesa vacía de los sistemas políticos y la representación democrática. Ambos reflejan la desilusión con las instituciones establecidas y la lucha por encontrar un significado auténtico en un mundo donde las verdades son manipuladas.

La ilusión del poder: entre la ética y la exclusión

¿Hay hombres y mujeres buenos y malos? ¿O lo bueno y lo malo es sentenciado por el poder omnímodo y misógino, plutocrático y burgués de multinacionales y mafias en acto de manipular la vida de pueblos parias? Poder que ha gestado el mundo distópico en el que permanecemos, que ignora el discurso de la verdad, velado a los ojos de pueblos anestesiados por las corporaciones económico mediáticas, de opinión excluyente y monolítica, al servicio del pensamiento único, en el que la libertad de expresión fue eliminada, dando espacio al simulacro, la mentira, lo falaz en el planeta virtual del Nirvana mafioso.

Poder mediático que de la mano de la justicia travestida, destruyen la eticidad y la libertad, en complicidad inocultable con gobiernos execrables, que no dejan de susurrar a los sin voz, a quienes no soportan más esta sobrevida: Ya pueden irse a otra parte si no se asimilan al «credo invisible» jamás enunciado que deben profesar, ustedes son los excluidos, sus reclamos de salud y educación, de techo y comida, no serán tomados en cuenta; son un número en el sistema, pleno de virus. Desgraciadamente no existe otra parte donde puedan ir los excluidos, pues no tienen una geografía de recambio, ni otro suelo donde han nacido, su tierra, que va desde los parques a los cementerios.

guy debord sociedad del espectáculo. En Cultugrafía, revista de crítica cultural
Portada de la película La sociedad del espectáculo de Guy Debord, quien con su obra, se anticipó de modo inigualable a este presente en el que permanecemos.

Dejan expuesto al pueblo a elegir sin remilgos el camino a seguir, no es menor lo que acontece en este presente donde el demonismo cual metáfora de la realidad impuso criterio, diría es atroz, pues como he manifestado días pasados en entrevista con medio de México: «Ha muerto el nunca más».

La náusea burguesa y la búsqueda de libertad en un mundo de falsas apariencias

Admito que me produce tal náusea que no puedo compartir la burguesía, alta, media y baja a pesar de que he nacido en un sector acomodado, con simpáticos modos y maneras de escucharme y soportarme, con sonrisa dibujada cuando les he susurrado a media voz, antes de partir hacia otras latitudes, por y para siempre: «Ya nadie es inocente».

Es mi enemigo el burgués, el tilingo, el “medio pelo”, el cipayo, su idiosincrasia y el ¿sentido común? que destruye la fantástica aventura de vivir en libertad y equidad. Los mandarines y mandaderos de la denominada cultura política «careta» argenta se han masturbado silenciando, censurando, manipulando eliminando, sin piedad, como debe hacerse, sin dejar rastro de la obra construida por talentos, ignorados y difamados por el establishment, que no admite el tan ansiado giro de 180º al estado de las cosas a la vista, en mi país, tan proclive a inventar trayectorias inexistentes de seres amorfos e inorgánicos, serviles al caos y el desorden, siguiendo tendencias prostibularias digitales, instaladas desde hace años en el ‘stand up argento’, donde todos conforman una trama siniestra de dominio de servilismo a un pueblo, ya sin ánimos de inventarse victorias.

El Cuarto Estado (1901), obra cumbre de Giuseppe Pellizza da Volpedo, encarna la dignidad del proletariado en su lucha por la equidad social. Pintada en el crepúsculo del siglo XIX, esta pieza captura la marcha inexorable de obreros en paro, simbolizando la unidad y la resolución frente a la adversidad. Sin rastro de violencia, la composición transmite un avance sereno pero imparable, reflejando la convicción en el avance social. Pellizza da Volpedo, con pinceladas de crítica y compasión, revela la fragilidad de los trabajadores en una Italia en plena efervescencia industrial, clamando por una transformación social profunda y justa.
El Cuarto Estado (1901), obra cumbre de Giuseppe Pellizza da Volpedo, encarna la dignidad del proletariado en su lucha por la equidad social. Pintada en el crepúsculo del siglo XIX, esta pieza captura la marcha inexorable de obreros en paro, simbolizando la unidad y la resolución frente a la adversidad. Sin rastro de violencia, la composición transmite un avance sereno pero imparable, reflejando la convicción en el avance social. Pellizza da Volpedo, con pinceladas de crítica y compasión, revela la fragilidad de los trabajadores en una Italia en plena efervescencia industrial, clamando por una transformación social profunda y justa.

He aprendido a leer los presupuestos, a no creer en la palabra de nadie, a contemplar de inmediato lo más profundo de los pactos a oscuras, a rehacer todas las restas, a enfrentar al estafador hasta el final y salir de la bruma antes de que me envuelva también.

El espectáculo del Poder. Milei y la degradación de un legado

En lo cultural, político y social, Argentina está en “estado de anomia”, al menos que se tengan dos memorias, la mínima para recordar lo mínimo y la macro para olvidar lo macro, lo grande, lo trascendente, lo que marca a fuego nuestra presencia en este mundo. Esto debe atormentar al erudito, al ciudadano culto, al que se nutre de valores imperecederos, de todos modos, no estamos exiliados de la inmortalidad célibe y alada. Pero no se ignora que el ciudadano común está impregnado de temor y de indignidad ante el “grupete” neofascista de nuevo cuño, liderado por un ignorante, con patologías severas de relación, lo llaman Milei, que ha sido elegido en elecciones presidenciales de 2023, accionando ya en su cargo de presidente de una Argentina en plena caída con suma rapidez en este presente incierto degradando la vida de millones de hambreados, indigentes, pues la oportunidad se presenta propicia y la represión sienta reales.

El dictador Adam Sutler (interpretado por John Hurt) del film V de Vendetta (James McTeigue, 2005). Alegoría del presidente neoliberal y de extrema derecha Javier Milei.
El dictador Adam Sutler (interpretado por John Hurt) del film V de Vendetta (James McTeigue, 2005), basada en la novela gráfica V for Vendetta

Alberto Fernández, el intrascendente, nos ha dejado como herencia maldita a un orco, (Tolkien dixit) plagiador serial, dictadorzuelo enviado por poderes ocultos espectrales del planeta, la mascota de Soros Milei, según trasciende, vociferando hasta el cansancio acerca de la libertad para nadie, eliminada de la vida de los argentinos/as y lo está llevando a cabo sin vueltas, en vivo y directo, a un pueblo agotado, sin ánimos de inventarse victorias, parias y sin representación alguna. Infiltran repertorios en el espectáculo porno, insano en tiempo y espacio en que se ha convertido Argentina… Penetran hora a hora, de manera imperceptible, silenciosa esta ‘microfísica del poder’ (Michel Foucault dixit), cocinada en trama de medios distópicos que cristalizan el accionar de energúmenos, con inestimable ayuda de un pueblo espectador de la vida por TV.

El día de la desobediencia: un Compromiso con la verdad y la justicia

No ignoro que es tendencia dejar de tener memoria, deviene en que se utilicen desde el poder en caída vertical todo tipo de subterfugios e intrigas, para ocultar la verdad que se esconde y no se conoce. Un tanto preocupante, de todos modos, la vida es breve y el destino marca nuestros pasos, a pesar de los esfuerzos de las mascotas, para torcer la proa del derrotero hacia un final anunciado, ruidoso y grosero.

Pero no escondo mis razones personales que me impulsan con cierta pasión ocasional a actuar, cristalizando mis sueños, tanto los del día como los de la noche, denunciando, desobedeciendo, resistiendo al poder de los imbéciles, a la justicia criminal, a la avidez pequeño burguesa, a los medios corporativos de la estafa y la tortura.

“Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibamos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común”, estas palabras de Eduardo Galeano las hice mías el sábado 19 de octubre de 2013, en mañana de sábado y con espontaneidad y naturalidad suma ante las urgencias que este tema impone y tantos otros que presionan y oprimen en nuestras existencias, tuve la iniciativa de declarar el “Día de la Desobediencia”.

Fotograma de la película Todo va bien (Jean-Luc Godard, 1972). A través de una huelga en una fábrica de salchichas, Godard expone la lucha de clases y la destrucción social causada por el capitalismo. La técnica autorreflexiva y la ruptura de la continuidad en la edición refuerzan su mensaje político. Además, la película cuestiona los medios de comunicación y su papel en la manipulación de la realidad. Todo va bien sigue siendo relevante en su crítica al sistema y la sociedad, invitando a la reflexión sobre la alienación y la búsqueda de la verdad en un mundo mediático.
Fotograma de la película Todo va bien (Jean-Luc Godard, 1972). A través de una huelga en una fábrica de salchichas, Godard expone la lucha de clases y la destrucción social causada por el capitalismo. La técnica autorreflexiva y la ruptura de la continuidad en la edición refuerzan su mensaje político. Además, la película cuestiona los medios de comunicación y su papel en la manipulación de la realidad. Todo va bien sigue siendo relevante en su crítica al sistema y la sociedad, invitando a la reflexión sobre la alienación y la búsqueda de la verdad en un mundo mediático.

Desobedecer al poder de los irreprochablemente ignorantes que gobiernan, que dictan y rigen en el planeta, a sus cómplices, a la justicia criminal, al poder de las corporaciones económico mediáticas que conforman la obtusa realidad de hoy, a la genuflexión de los intelectuales, tan cobardes y limitados en sus miradas, estrechas y condicionadas por sus ánimos de trascender, operando en consonancia con actitudes “socialmente correctas” de burguesías infectas y pudibundas. Pero, qué no se ha dicho ya de esta clase anti-natura, que han malogrado la experiencia de que cada ser conforme en su ser, es un estilo irrepetible.

El desafío de vivir auténticamente frente a la injusticia neoliberal

En fin, una actitud “demasiado humana”, nutrida del estremecimiento, que ofrece un estado de resistencia cultural y social ética en sus principios y fines y que nos remite a los “dorados años de la infancia” donde el desobedecer era una actitud natural ante el atropello y la torpeza de nuestros mayores, imponiendo criterios y haciendo valer sus arbitrarias decisiones.

Es preciso desobedecer dentro del marco que nos ofrece el ritmo del cosmos integral, ante el “estado de cosas” por el que intentamos transitar nuestra existencia, al margen de un sistema necrótico y disfuncional solo para negociadores, comisionistas y mercachifles, rutinas de vida de los entregadores de la soberanía de países, como Argentina, que transita senderos sinuosos donde los baños de sangre, por magnicidios, explotación y traiciones se suceden, ante una justicia ausente y una democracia lumpen procedimental.

The Strike, La huelga (Robert Koehler, 1886). Koehler retrata el momento álgido de una disputa laboral, con los trabajadores en un lado y el patrón en el otro. El patrón, impasible y elevado, se yergue sobre los peldaños de su residencia, marcando una distancia física y simbólica con la multitud. Los obreros, por su parte, se agrupan solidariamente detrás de su portavoz, quien, con su camisa de tonos encendidos, se erige como el corazón de la resistencia. La escena, cargada de un dinamismo contenido, refleja la inminente erupción de la lucha de clases, una narrativa visual que Koehler articula con destreza y profundidad.
The Strike, La huelga (Robert Koehler, 1886). Koehler retrata el momento álgido de una disputa laboral. El patrón, impasible y elevado, se yergue sobre los peldaños de su residencia, marcando una distancia física y simbólica con la multitud. Los obreros, por su parte, se agrupan solidariamente detrás de su portavoz, quien, con su camisa roja, se erige como el corazón de la resistencia. La escena, cargada de un dinamismo contenido, refleja la inminente erupción de la lucha de clases, una narrativa visual que Koehler articula con destreza y profundidad.

Desobedecer hacia todo lo que atenta contra el “buen vivir”, en un mundo donde quepamos todos, erradicando la injusticia instalada por los poderes del neoliberalismo y de ideologías podridas hoy en su cenit y a los mandatarios, mentirosos, soberbios, cobardes y serviles que perpetúan la farsa de hacernos creer que vivimos en democracias plenas de sentido: una desmesura y la libertad de expresión ausente para quienes pueden aportar “algo”, los que eliminarán la mentira oficial y la retórica desgastada de candidatos megalómanos infiltrados de la vida en armonía y deber ser.

Funcionarios disfuncionales, oportunistas, excluyentes y simuladores, sin nada que aportar, sólo prolongar la agonía de que los pueblos sigan perpetuando su calvario de una existencia sin destino, ¿Por qué habría de creer que algo modificará su rumbo, dando espacio a la equidad y solidaridad? Todo apuntalado por el canto de sirena de las siempre presentes focas aplaudidoras de la mentira y el fraude en acto de eliminar la formidable aventura de vivir en plenitud y alegría. ¿O creen que los partidos o movimientos políticos de toda extracción, tan grandilocuentes en sus decires no son obedientes a un poder oculto? La candidez en ciertas cuestiones se paga muy cara.

Reflexiones sobre la democracia agonizante y la importancia de desobedecer

Meditando sobre el sistema representativo y lo social extremadamente frágil, de una democracia agonizante donde un inestable y ciertamente desequilibrado candidato elegido para función ejecutiva, de valor nulo en capacidad de comunicar y marcar pautas acerca de su agenda de gobierno por venir, pero de importancia gravitante en la vida sobrevida de Argentina, logre sus fines propuestos, de violentar, perseguir, censurar, cancelar a quienes se atrevan a disentir a programas de gobierno jamás expuestos… Lo he anunciado a viva voz, no hay espacio para devoluciones, ni quejas… En tal sentido, ante la ausencia de memoria en este tiempo de bestias preparémonos para lo improbable.

La invención de Morel (Adolfo Bioy Casares, 1940). Uno de los libros que conforma desde el inconsciente el estilo de Sanguinetti. En la obra de Bioy Casares, los personajes, condenados a revivir sus momentos sin fin, reflejan la lucha contra el olvido y la manipulación de la historia. La memoria, fragmentada y reconstruida, se convierte en un instrumento de poder, donde la realidad se distorsiona y se perpetúa en un bucle interminable. La naturaleza humana, con su deseo de inmortalidad, se enfrenta a la paradoja de su propia transitoriedad, en un mundo donde la identidad se vuelve tan efímera como la memoria misma.
La invención de Morel (Adolfo Bioy Casares, 1940). Los personajes, condenados a revivir sus momentos sin fin, reflejan la lucha contra el olvido y la manipulación de la historia. La memoria, fragmentada y reconstruida, se convierte en un instrumento de poder, donde la realidad se distorsiona y se perpetúa en un bucle interminable. La naturaleza humana, con su deseo de inmortalidad, se enfrenta a la paradoja de su propia transitoriedad, en un mundo donde la identidad se vuelve tan efímera como la memoria misma.

Desobedecer, expulsando de nuestras vidas la soberbia, la prepotencia, el orgullo, la cobardía, la avidez, la frivolidad, la mezquindad, la avaricia, la adustez, la pacatería, la grosería, la desigualdad, el odio, el resentimiento, la envidia, pues no ignoran que este sistema infecto y criminal de explotados y explotadores nos lleva a enfrentamientos y competencias fuera de tiempo y espacio, para caminar hacia un horizonte de armonía y de fraternidad, al margen de tendencias estúpidas, impuestas y consumidas por un pueblo anestesiado y avaro de sus placeres.

La naturaleza no piensa el mundo, lo conoce desde siempre y no lo representa, se acopla a sí misma y eso le basta. El mundo puede permanecer dentro de su función de hacer de nosotros sus habitantes para que todos/as existamos y terminemos nuestras vidas en él.

Me pregunto desde niño, por qué la violencia ejercida sobre los más débiles ejerce fascinación social. Quizás, porque los pueblos proyectan sus inconscientes reprimidos, sin poder extirpar el rinencéfalo que pide su parte de barro y sangre. Creo que la violencia, en todos sus estadios, fascina a gobernantes y pueblos, porque permite dar espacio a la impotencia de no aceptar la diferencia, en sexo, sangre y soplo, cifras de un sentido, en la ausencia del sentido.

La vida según un argentino libre. El camino hacia la resistencia y la verdad

Unan voluntades, los libres y autodeterminantes, persistiendo en la resistencia a los ismos que nos llevan a ser esclavizados. Cuidemos de nosotros mismos, en libertad y verdad… Tenemos una vida por vivir, ¡Honrémosla! Demos espacio a nuestro deseo iconoclasta de que la “posibilidad desmesurada” sea un digno horizonte a alcanzar.

Desde mi lugar de hombre que vive, goza y sufre, les comento que he sobrevivido en una Argentina manipulada por ignorantes mentirosos, bestias oportunistas, excluyentes, resentidos sin pertenencia y cobardes genocidas, el haber sido capaz de superar semejante condena me acostumbró al riesgo, me ha fortalecido y me he capacitado para intervenir en los combates intelectuales que me aguardaban, no menos feroces que los crueles atentados a los que me he visto expuesto por los denominados “políticamente correctos” y las brutales exclusiones de una familia plutocrática, mezquina, snob y burguesa, traidora del legado cultural fundacional recibido por mis ancestros… ¡Y la vida va!

Con el mural Liberación (1963), González Camarena despliega una crítica visceral a la esclavitud agraria, representada en una primera escena por un campesino yacente en un ataúd, simbolizando la muerte social bajo políticas opresivas, y una mujer desnuda, marcada por tatuajes que encarnan los estigmas y las prohibiciones impuestas. La escena intermedia, con su vibrante expresión de emancipación, muestra a los hombres liberándose de sus grilletes, una metáfora potente de la lucha por la libertad y la dignidad humana. La última, con una mestiza portando el grano ancestral, el maíz, alude al renacer espiritual. Esta obra, anclada en el Palacio de Bellas Artes, es un testamento visual de la lucha y aspiraciones de un pueblo en busca de su identidad y libertad.
Con el mural Liberación (1963), González Camarena despliega una crítica visceral a la esclavitud agraria, representada en una primera escena por un campesino yacente en un ataúd, simbolizando la muerte social bajo políticas opresivas, y una mujer desnuda, marcada por tatuajes que encarnan los estigmas y las prohibiciones impuestas. La escena intermedia, con su vibrante expresión de emancipación, muestra a los hombres liberándose de sus grilletes, una metáfora potente de la lucha por la libertad y la dignidad humana. La última, con una mestiza portando el grano ancestral, el maíz, alude al renacer espiritual. Esta obra, anclada en el Palacio de Bellas Artes, es un testamento visual de la lucha y aspiraciones de un pueblo en busca de su identidad y libertad.

He aprendido desde muy joven a enfrentar las cuestiones desde un lugar absolutamente original, desde la libertad en amor, de ser simplemente yo, y dar la espalda a los alcahuetes de cualquier ideología. El amor no es para todos… Y ¡La vida va!… Previsible final a todo celuloide… Cualquier parecido con la realidad es simple coincidencia y pura realidad.

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