guy debord sociedad del espectáculo. En Cultugrafía, revista de crítica cultural
Portada de la película La sociedad del espectáculo de Guy Debord

Los augurios de Debord perduran hasta nuestros días.

Espectáculo y simulacro, 1ª parte

“Se han confirmado los augurios de advertencias como aquellas de McLuhan y Debord. La situación se ha visto agudizada por la implantación de la tecnología digital, internet, la telefonía móvil y las redes sociales”.

(Fontcuberta, 2016: 7).

Parece asombroso que el situacionista Guy Debord profetizara hace medio siglo el estilo de vida que marcaría la sociedad del siglo XXI, una sociedad capitalista elevada a niveles de consumo nunca antes vistos, mediada y controlada desde el espectáculo.

“La sociedad de consumo justifica su existencia con la promesa de satisfacer los deseos humanos como ninguna otra sociedad pasada logró hacerlo o pudo siquiera soñar con hacerlo. Sin embargo, esa promesa de satisfacción sólo puede resultar seductora en la medida en que el deseo permanece insatisfecho o, lo que aún es más importante, verdaderamente satisfecho».

(Bauman, 2005:109).

Debord fue el primero en profundizar de lleno en el aspecto espectacular de nuestra cultura y con su obra, La sociedad del espectáculo (1967), uno de los máximos responsables en despertar las conciencias de los revolucionarios del mayo francés (puedes consultar nuestras conclusiones sobre la sociedad del espectáculo).

Ocupación de la Universidad la Sorbona por los estudiantes durante las revueltas de mayo del 68. Imagen de Bruno Barbey
Ocupación de la Universidad la Sorbona por los estudiantes durante las revueltas de mayo del 68. Imagen de Bruno Barbey.

“La idea de espectáculo aparece asociado a la dinámica de deseo y satisfacción por la vía de la fascinación. La idea de espectáculo entronca así directamente con aquellos rasgos de la cultura de masas relativos al disfrute, el hedonismo y el narcisismo, así como con la esencia de la economía de consumo masivo”.

(Aguado, 2004: 235).

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La escuela crítica no hubiera existido sin la influencia marxista

y a su vez, los conceptos de alienación y fetichismo de la mercancía de Marx quizás no hubieran existido nunca sin la influencia de Hegel. Como veis, nada surge de forma espontánea y todos tenemos maestros. Estos conceptos son clave para la elaboración del término espectáculo de Debord. No es nada de extrañar lo que la influencia marxista determinaría el desarrollo de las teorías críticas y situacionistas del siglo XX.

Walter Benjamin, en el cierre de su ensayo, La obra de arte en la época de su reproducción mecánica, reflexionaba sobre la estetización de la política y el uso de los medios de comunicación de masas como método de persuasión durante el fascismo:

“En tiempos de Homero, la humanidad se daba en espectáculo a los dioses del Olimpo; hoy, se da a sí misma en espectáculo. Está lo suficientemente alienada de sí misma como para vivir su propia destrucción como si de un gozo estético de primer orden se tratara”.

(Benjamin, 1935: 60).
Blinkers ilustración de Pawel Kuczynski. Un burro con anteojeras y smartphones. Debord, sociedad del espectáculo
Blinkers. Ilustración del artista Pawel Kuczynski. Instagram: @pawel_kuczynski1

Sobre esta idea sentaría sus bases la escuela de Fránkfort, y serían Adorno y Horkheimer, quienes las ajustarían en su Dialéctica de la ilustración. Explican la adaptación del concepto alienación, donde el sistema intercambió el tiempo trabajado por el tiempo de ocio como estrategia para aletargar las conciencias:

“La diversión es la prolongación del trabajo bajo el capitalismo tardío. […] Del proceso de trabajo en la fábrica y en la oficina sólo es posible escapar adaptándose a él en el ocio. De este vicio adolece, incurablemente, toda diversión. El placer se petrifica en aburrimiento, pues para seguir siendo tal no debe costar esfuerzos y debe por tanto moverse estrictamente en los raíles de las asociaciones habituales. El espectador no debe necesitar de ningún pensamiento propio”.

(Adorno y Horkheimer, 1944: 182).

Redes sociales: las imágenes median las relaciones

Llegamos a la sociedad del espectáculo, donde la comunicación ya no es más que una comunicación aparente debido a que el espectáculo genera una simulación de la verdadera experiencia real y objetiva. “El espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediatizada por imágenes” (Debord, 1967: 38). Como la comunicación en Facebook o Instagram.

Las redes sociales nos hacen tener la sensación de pertenencia a una comunidad

“Tomarse y compartir fotos forma parte de los juegos de seducción y los rituales de las tribus más jóvenes: cuantas más fotos, más glamour, más diversión, más ‘vida’ […] una forma de afirmar el sentimiento de pertenencia a una comunidad. Más que eso: la foto deviene un material que crea y cohesiona comunidad”.

(Fontcuberta, 2016: 101).
Man Made Boxes by Daniel Garcia Falsa pertenencia a una comunidad. Espectáculo y redes sociales. Guy Debord
Man-Made Boxes. Ilustración del artista Daniel García. Instagram: @daniel_garcia_art

La realidad no es vivida directamente. Vivimos a través de sus representaciones

La realidad es gente que mira las imágenes de otra gente donde no existe contacto real. Nos dedicamos a contemplar los contenidos de otros.

“Cada noción fijada de este modo no tiene más sentido que la transición a su opuesto: la realidad surge en el espectáculo, y el espectáculo es real. Esta alienación recíproca es la esencia y el sustento de la sociedad actual”.

(Debord, 1967: 40).

El espectáculo reemplaza la auténtica realidad y el espectador reemplaza la realidad vivida por ese mundo de contemplación donde lo considerado como real es falso.

“Esto nos sumerge en un mundo saturado de imágenes: vivimos la imagen, y la imagen nos vive y nos hace vivir. […] Hoy todos producimos imágenes espontáneamente, como una forma natural de relacionarnos con los demás”.

(Fontcuberta, 2016: 37).

La realidad ya no es realidad sino un simulacro, una hiperrealidad reconstruida a partir de sí misma y que es falsa, una imitación. La realidad por tanto no es vivida directamente, sino que vivimos a través de sus representaciones, las cuales llegan a ser más reales que lo propio real. Estas conclusiones nos llevan directamente a elaborar el artículo sobre Baudrillard y sus conceptos de Simulacro e Hiperrealidad.

Artículos de la serie ESPECTÁCULO Y SIMULACRO:

Durante cinco artículos, en Cultugrafía, hemos contextualizado y definido los conceptos más importantes de la obra de Debord, tomando de ejemplo características de nuestra sociedad actual e implementando a su vez lo que más nos interesa de la obra de Jean Baudrillard.

BIBLIOGRAFÍA

ADORNO, T. y HORKHEIMER, M.  (1998). Dialécticas de la Ilustración. Madrid: Editorial Trotta. Primera edición (1944).

AGUADO, J.M. (2004). Introducción a las Teorías de la Comunicación y la Información. Murcia, DM.

BAUMAN, Z. (2018). Vida líquida. Barcelona: Paidós. Primera edición (2005).

BENJAMIN, W. (2018). La obra de arte en la época de su reproducción mecánica. Madrid: Casimiro libros (Primera edición 1935).

DEBORD, G. (2015). La sociedad del espectáculo. Valencia: Pre-textos. Primera edición (1967).

FONTCUBERTA, J. (2016). La furia de las imágenes. Primera edición. Barcelona: Galaxia Guntenberg.