The Metallian. Símbolo del metal. Defenders of the faith de jadas Priest.Cultugrafía, difusión y crítica cultural
The Metallian

Defenders of the Faith y Metallian, el álbum que marcó una era

En el vertiginoso amanecer de 1984, Judas Priest forjó un monumento sonoro que resonaría como un himno de poder y lealtad en la historia del heavy metal: Defenders of the Faith. En este viaje tras las huellas del metal, exploraremos los intrincados detalles que dieron vida a este icónico álbum, desde sus rugientes riffs hasta las historias apocalípticas tejidas en sus letras. Adéntrate en la epopeya musical que elevó a Judas Priest como auténticos defensores de la fe del metal.

Portada y contraportada libreto álbum Defender of the Faith de Judas Priest. Cultugrafía. Análisis y crítica musical. Difusión cultural.
Portada y contraportada libreto álbum Defender of the Faith de Judas Priest. Fuente.

Defenders of the Faith y la era de Metallian

El álbum fue editado por el sello americano Columbia Records y salió a la venta muy a principios de 1984 (de hecho, la ya nombrada Freewheel Burning fue editada como single aún en 1983, incluyendo una intro que al final no pasó el corte en lo que a la canción definitiva que apareció en el disco se refiere) y el propio título del mismo ya dejaba claro que el grupo pretendía erigirse en estandarte absoluto del heavy metal, algo que, por otro lado, no le hacía falta porque ya lo era. Digamos que querían dejarlo bien claro con unas canciones que no se alejaban en exceso de lo ya escuchado en Screaming For Vengeance, sólo que, poniendo más énfasis en los aspectos más extremos de su música, con muy escaso lugar para experimentaciones musicales o desvíos comerciales, a pesar del obvio gancho de buena parte de los temas. No es de extrañar que el disco triunfase desde el primer momento, incluso alcanzando en 1988 estatus de platino en Estados Unidos, al llegar al millón de copias vendidas.

Defenders of the Faith se grabó en Ibiza y se mezcló en Miami, siendo masterizado en Nueva York, con Tom Allom (productor) y Mark Dodson (ingeniero) tras los controles, y su portada, creada por Doug Johnson (que ya se había encargado de la de Screaming For Vengeance), presentaba un nuevo monstruo metálico en la línea del que aparecía en el disco previo (The Hellion) y en algunos posteriores, y que en esta ocasión era una especie de tanque con pinta de tigre llamado Metallian, señor del metal, de cuya furia sólo escaparían los que mantuviesen la fe. Esto no me lo he inventado yo, puesto que en la parte superior de la contraportada del disco aparecía una nota que decía:

Rising from Darkness where hell hath no mercy and the screams of vengeance echo on forever, only those who keep the faith shall escape the wrath of the Metallian… Master Of All Metal.

Contraportada Defenders of the Faith de Judas Priest.
Contraportada Defenders of the Faith de Judas Priest. Fuente.

Por mucho que me apasione este tipo de música no puedo dejar de sorprenderme ante semejante derroche de ridiculez por parte de señores que ya pasaban de los treinta, algo muy típico de la época y del género, y que en muchos casos aún perdura. En fin, supongo que estas cosas tienen su encanto también, por cómicas que sean.

Sin buenas canciones detrás, lo demás poco importa. Explorando el alma de Defenders of the Faith

Judas Priest y su himno al speed metal: Freewheel Burning

En cuanto a las canciones, que es lo verdaderamente importante, Judas Priest fueron directos a la yugular, abriendo con la espectacular Freewheel Burning, un trallazo de speed metal en su vertiente más temprana con un Halford absolutamente desatado que suelta una frase tras otra como si de una metralleta humana se tratase. Míticas las partes previa y posterior al solo de guitarra, en las que el cantante casi escupe literalmente tres frases a toda velocidad (dignas del rapero más experimentado), así como dicho solo, en el cual Tipton, una de las guitarras más influyentes del heavy metal de todos los tiempos, maltrata su instrumento durante buena parte del mismo, para terminar en la conocida y más melódica parte final. La letra parece querer mostrar la determinación del grupo, con metáforas acerca de conducir a toda velocidad y llevarse todo por delante.

Resistencia y rebeldía en Jawbreaker

Jawbreaker reduce mínimamente las revoluciones, pero desde luego no la calidad, ya que es otro de los grandes clásicos a encontrar en un disco que parece una colección de grandes éxitos por sí mismo. Así de bueno es. El principio excluye a Hill y a Holland, dejando a los guitarristas tejer la tela sobre la que Halford recita su amenaza (deadly as a viper), hasta que los primeros se unen y el grupo se lanza sin frenos hacia un nuevo y apoteósico solo de guitarra (esta vez de Downing) y más velocidad. La letra habla de apretar los dientes ante la adversidad y estar alerta siempre, quizás en una referencia de Halford a su posteriormente reconocida homosexualidad (incluso he leído por ahí que esto va de sexo oral hasta extremos dramáticos, y al título de la canción me remito).

Rock Hard, Ride Free: la canción que celebra la identidad del heavy metal

Rock hard, Ride Free no baja el listón y sirve de himno para los seguidores del grupo, gracias a una letra que habla de mantenerse fiel a uno mismo y a las propias creencias, todo trasladado al mundo del heavy metal, ya que, por poner las cosas en contexto, ser un fan de este estilo musical a inicios de los ochenta no era lo mismo que serlo ahora, siendo entonces algo bastante más marginal. Musicalmente, el tema baja de marcha en comparación con las dos frenéticas canciones previas, y es introducido de manera impecable por Tipton. Además, esta canción es la primera del disco en la que ambos guitarristas se intercambian los solos y terminan compartiendo ciertas partes al unísono.

Como curiosidad, quiero comentar que esta canción había sido escrita un poco antes, durante el período previo al anterior álbum, habiendo sido bautizada como Fight For Your Life y no habiendo pasado el corte a la hora de entrar en dicho disco. Esta primera versión se puede escuchar en la reedición de Killing Machine que se publicó en 2001.

The Sentinel: la canción que narra una épica batalla en el álbum Defenders of the Faith

Otro de los grandes clásicos de Defenders of the Faith, y a la vez una de las mejores canciones de toda la carrera de Priest, que ha estado presente en su repertorio en directo desde entonces, es The Sentinel, una historia sobre una batalla por el dominio de las calles ambientada en un paisaje apocalíptico. Como apocalíptica es su famosa intro, que acabará siendo el esqueleto de la segunda estrofa del tema. Downing y Tipton (con toda seguridad la pareja de hachas más legendaria e influyente de todo el heavy metal) se intercambian aquí hasta seis solos de guitarra, para terminar con una de esas partes compartidas en las que ambos tocan lo mismo.

Glenn Tipton
Glenn Tipton.

Love Bites: la anomalía del disco sin solos de guitarra

Tras una primera cara (según el vinilo original) impecable, abre la segunda una de las canciones que personalmente menos me llama la atención del disco. Se trata de Love Bites, pero no quisiera ser malinterpretado porque me gusta mucho también e incluso fue lanzada como segundo single, debido a su obvio gancho comercial. Y es que, en esta ocasión, la habitual complejidad de muchas otras canciones del grupo es sustituida por un riff absolutamente sencillo que simplemente entra fácilmente en la cabeza, y ni siquiera hay solos de guitarra, lo que supone una absoluta anomalía en un grupo como éste. La canción gana enteros en su parte final y la letra pone a Halford en primera persona y en modo amenazante.

Las canciones de Priest han conocido multitud de versiones y Love Bites tendrá su cuota al respecto, siendo tan conocida como es, pero me gustaría destacar la que el grupo americano Nevermore hizo en 1996, absolutamente brutal y que mejora con creces la propia versión original.

La canción que enfureció a los padres americanos: Eat Me Alive

En Eat Me Alive el grupo vuelve a subir los niveles de adrenalina y velocidad, al estilo de lo escuchado en Freewheel Burning. Se trata de una de las canciones que más me gustan del disco y, junto a The Sentinel, probablemente el mejor ejemplo de cómo ambos guitarristas eran capaces de intercambiarse solos a toda velocidad con absoluta brillantez, y en este caso no sólo a mitad de canción, sino también al final, por si fuera poco.

Por otro lado, este tema supuso un ligero quebradero de cabeza para el grupo en aquellos años, ya que fue incluido en una lista de quince canciones (llamada Filthy Fifteen), en el número tres, que el entonces conocido como Parents Music Resource Center quería señalar (la famosa etiqueta) por su contenido explícito. Supongo que una frase como I’m gonna force you at gun point era demasiada tela que cortar para los padres americanos de la época. De hecho, la cofundadora de esta asociación, la abogada y activista americana Tipper Gore afirmó que la canción trataba sobre sexo oral a punta de pistola. Según Downing, sólo pretendía ser algo irónico y significativo del humor británico, aunque reconoce que el grupo la incluyó sabiendo que atraería la atención de los medios, pero sin imaginar que todo esto sólo sería el principio para ellos en este sentido (se refiere con esto al juicio que tuvieron que afrontar en 1990 con motivo del suicidio de un chaval en 1985, y la posterior muerte del amigo de éste, que había sobrevivido a dicho intento, supuestamente tras haber escuchado la versión que Priest hicieron en 1978 de la canción de Spooky Tooth, Better By You, Better Than Me, incluida en Stained Class. Se habló de mensajes subliminales y cosas varias, y el procedimiento acabó siendo sobreseído).

Supongo que, haciendo uso pleno de dicho humor británico, una vez más, el grupo incluyó la canción Parental Guidance como respuesta a todo esto en su siguiente disco, Turbo.

KK Downing de los Judas Priest. Análisis complento tema a tema de Defenders of the faith
KK Downing.

Un tema de Bob Halligan Jr en Defenders of the Faith: Some Heads Are Gonna Roll

Some Heads Are Gonna Roll es la única canción del disco no escrita por el propio grupo (Halford, Downing y Tipton, se entiende), ya que su autoría recae en el compositor Bob Halligan Jr, quien ya había colaborado con ellos en Screaming For Vengeance con el tema Chains (Take These). Se trata de un tema con un principio relativamente parecido al de Jawbreaker, pero menos intenso y con un resultado no tan logrado, aunque también muy bueno. La frase previa al estribillo me parece un poco fuera de sitio, pero a cambio, éste es un auténtico triunfo. Nuevo sobresaliente en la parte solista en una historia acerca de la amenaza de un desconocido poder superior y que se convertiría en el tercer y último single del disco.

Night Comes Down: una balada sensible y elegante de Judas Priest

Las canciones más lentas, o aquellas que habitualmente se consideran baladas (muchas veces de manera errónea, en mi opinión), si bien no suponen un territorio excesivamente explorado por el grupo, tampoco son algo ajeno a él. Pero no es su fuerte, en cualquier caso, y de hecho hay algunos discos de Priest que no contienen ninguna, o que a lo sumo incluyen alguna canción más lenta, o con una estructura distinta, que no tiene por qué caer en dicha categoría. Pero no es el caso de Night Comes Down, una balada, creo yo, de pleno derecho, y además una muy buena, alejada de lo facilón o excesivamente cursi (a pesar de mostrar un lado bastante más sensible de Halford) y con grandes momentos, una vez más, de Tipton y Downing, junto a un mayor protagonismo de Ian Hill. De las mejores canciones lentas del grupo, desde luego, junto a clásicos como Dreamer Deceiver o la muy reciente Sea Of Red.

Heavy Duty y Defenders Of The Faith: el final menos brillante del disco

Hasta aquí, la nota del disco sería muy alta, y de haber terminado con estas ocho canciones estaríamos hablando de un disco casi perfecto. Pero aún no acaba, y los dos últimos temas, que en realidad son sólo uno, bajan un poco el resultado final. Puedo pasar con Heavy Duty, a pesar de la batería un tanto robótica y fría, ya que el riff es bastante bueno, pero la canción muta sin ningún corte en la titular Defenders Of The Faith, que consiste en minuto y medio de repetir dicha frase en un fingido entorno de grabación en directo y que a mi parecer no aporta gran cosa. La letra de Heavy Duty te deja claro que Judas Priest van a darte todo lo que necesitas, en términos de heavy metal, hasta que te sientas como si te hubiese caído un yunque encima.

Ian Hill, músico de los Judas Priest
Ian Hill.

Más allá del disco: las versiones, los conciertos y los sorteos de Defenders Of The Faith

En la antes citada reedición de 2001 el disco se completa con dos canciones extra, la horrible balada Turn On Your Light, grabada en las sesiones para Turbo (nunca entenderé cómo en todas esas reediciones de 2001 la mayoría de los discos llevan canciones extra no pertenecientes a la época del disco en cuestión, en vez de estar en el disco en cuyas sesiones fueron grabadas; ya mencioné que la primera versión de Rock Hard, Ride Free, llamada Fight For Your Life y grabada en las sesiones de Screaming For Vengeance, aparece en Killing Machine, de 1978, en vez de en dicho disco), y una toma en directo de Heavy Duty / Defenders Of The Faith que esta vez sí que conforman una sola pista y que mejoran la versión original, al ser más digeribles en directo.

Además, una nueva reedición del disco, de Marzo de 2015, destinada a conmemorar el trigésimo aniversario del mismo, contenía un show completo del grupo grabado en la gira de apoyo al álbum, el cinco de Mayo de 1984, en el recinto californiano conocido como Long Beach Arena (de hecho la versión ya nombrada en directo de Heavy Duty y Defenders Of The Faith se extrajo de dicho concierto). En el mismo, Priest tocaron el disco en su totalidad, a excepción de Eat Me Alive, pero ésta sería interpretada por el grupo ya en el siglo XXI, hecho que convierte a Defenders Of The Faith en uno de los únicos tres discos del grupo en haber sido tocados en directo en su totalidad, junto a Rocka Rolla (por razones obvias, al ser el primero, ya que era el único repertorio propio del que disponían en su día) y posteriormente British Steel.

Como dato curioso, me gustaría comentar que, por lo visto, algunas copias británicas llevaban una pegatina que avisaba de que el disco contenía una invitación para participar en el sorteo de tres motos, siendo el segundo premio seis chupas conmemorativas de la gira.

Este disco, además, los trajo a España por primera vez, tocando en Barcelona, Madrid y San Sebastián el uno, dos y tres de febrero de 1984, respectivamente.

Dave Holland
Dave Holland.

Otros artículos de tu interés