Fotograma videoclip Freewheel Burning de Judas Priest.
Fotograma videoclip Freewheel Burning de Judas Priest.

Historia de Judas Priest, la banda que definió el heavy metal

Fast and furious we ride the universe…

La frase inicial de Freewheel Burning, la canción que abría Defenders Of The Faith (1984), el noveno disco de estudio de la legendaria banda inglesa, dejaba bien claro dónde se encontraban Judas Priest a mitad de la década de los ochenta, en cuanto a su estatus musical y en cuanto al espíritu del grupo por aquella época. Toda una declaración de intenciones. Esto, junto al indudable esfuerzo de sus cinco miembros, facilitaba que Priest reventasen la escena metálica de la época, editando éxito tras éxito como quien respira.

Defenders Of The Faith: cómo Judas Priest se convirtieron en los reyes del metal

Judas Priest había dado un ligero paso atrás en 1981, con la edición de Point Of Entry, que quizás fuese su disco menos llamativo en lo que era su carrera hasta entonces, y que vio cómo el grupo adoptaba una postura musical más orientada a la radio y a crear algún que otro éxito, presionados como estaban por su discográfica (en palabras de K. K. Downing), lo que llevó a los fans y a la crítica a recibir el álbum con división de opiniones. No sería la única vez en la carrera del grupo, por cierto, pero el caso es que, por una u otra razón, la banda decidió que las aguas volvieran a su cauce con la salida en 1982 del muy famoso y hábilmente titulado (aunque desconozco si con alguna intencionalidad) Screaming For Vengeance, top cinco en la carrera del grupo inglés y probablemente su disco más vendido, que los vio pegar el pelotazo definitivo al otro lado del charco.

Judas Priest, por 1984. Análisis musical e histórico de la banda Judas Priest de Heavy Metal.
Judas Priest, por 1984

Así que el grupo era una máquina perfectamente engrasada y con mucho impulso cuando sus componentes entraron al estudio a grabar Defenders Of The Faith, en 1984, disco para el cual incluso aumentaron la agresión, siendo el disco más heavy de su carrera hasta el momento.

Birmingham, cuna del heavy metal

Algo había en el ambiente, durante los años sesenta, en esta ciudad de las West Midlands inglesas, ya que había visto nacer a Black Sabbath, probablemente la primera banda netamente de heavy metal de la historia, y a la vez que estos, la mitad de los miembros de Led Zeppelin surgieron de la zona. Judas Priest, también originarios de Brum (nombre familiar por el que se conoce a la ciudad), llevaron el sonido de estos más allá, para convertirse en, al menos para quien suscribe, el grupo más importante del heavy metal. Con esto no quiero decir que sea mi grupo preferido, aunque obviamente es uno de ellos y quizás el que más tiempo he pasado escuchando, sino que me refiero a que su nivel de influencia es abrumador, superando en mi opinión al de los propios Sabbath o al de Iron Maiden, otro de los gigantes ingleses de la escena.

Fotograma del vídeo musical de Painkiller de Judas Priest.
Fotograma del vídeo musical de Painkiller (1990) de Judas Priest.

Pero las cosas llevan su tiempo y al grupo le costó unos años conseguir el estatus legendario que luego tendrían. Su formación se estabilizaría en la década de los ochenta, pero Priest experimentaron una buena cantidad de cambios en sus filas desde su creación hasta 1980, sobre todo en el puesto de batería. Aún así, el grupo encontró cierta estabilidad a partir de 1974, cuando grabarían su debut, en torno a las cuatro figuras más importantes de su historia: el cantante Rob Halford, los guitarristas Glenn Tipton y K. K. Downing y el poco reconocido bajista Ian Hill, quien pasa por ser la única constante en toda la historia de la banda, desde su formación en 1970 (aunque existían desde 1969 con otro nombre, Freight) hasta la actualidad.

Cuero, tachas y doble bombo: la historia del disco que definió el hevy metal

It’s a long way to the top.

Así, en 1974 saldría su primer disco, Rocka Rolla, en el que sólo se aprecian trazas de lo que vendría después, ya que el grupo aún intentaba encontrar su estilo dentro de un género que aún ni siquiera sabía que existía. Esto cambió dos años después, ya que Sad Wings Of Destiny, sin dejar atrás del todo el aura hippy de los setenta, es ya un disco de heavy metal de pleno derecho, con temazos como Tyrant y sobre todo los muy conocidos The Ripper y Victim Of Changes. Sin After Sin, su disco de 1977, ya en una multinacional, expandía lo ya escuchado, añadiendo alguna canción más rápida con doble bombo e incluso la que muchos consideran como precursora del thrash metal posterior, la furiosa Dissident Aggressor. Como temas más destacados del disco están la inicial Sinner y su versión de Diamonds & Rust, el clásico de la cantautora americana Joan Baez.

Pero algo cambiaría en 1978. Priest contarían (sólo hasta el año siguiente) con el batería Les Binks en sus filas, quien dotó a la banda de una nueva dimensión gracias a su habilidad con los dos bombos, lo que permitió al grupo endurecer su sonido y establecer una imagen definitiva. Atrás queda cualquier tipo de herencia de la década que llegaba a su final y lo único que contaba era el heavy metal, potenciado por el nuevo estilo visual de los chicos, formado por cuero y tachas. Ese mismo año Priest editaron los maravillosos Stained Class Y Killing Machine (editado en Estados Unidos en 1979 con el nombre de Hell Bent For Leather), llenos de himnos como Exciter, Saints In Hell, la propia Hell Bent For Leather o Running Wild, y ya en 1979 su primer disco en directo, el muy conocido Unleashed In The East, grabado en Japón.

Fotograma Judas Priest - Sinner (Live Vengeance '82)
Fotograma Judas Priest – Sinner (Live Vengeance ’82).

Años 80, la década dorada de Judas Priest

ACERO BRITÁNICO

El éxito llegaría en 1980, con la edición de British Steel, que abría la que sería una década excesiva a todos los niveles para Judas Priest, ya con el batería Dave Holland, con quien grabarían todo el material editado durante la misma. El disco retenía el heavy metal de discos previos y lo hacía más extremo en canciones como Rapid Fire o Steeler, pero a la vez fomentaba canciones más cortas y accesibles, lo que dio al grupo alguno de sus éxitos más longevos, como las excesivas (por mega conocidas) Living After Midnight o Breaking The Law.

Y así llegamos a los discos ya mencionados, Point Of Entry y Screaming For Vengeance, que precedieron al que nos ocupa. El primero de ambos cuenta, en lo que a mí respecta, con más estima de la que quizás he dado a entender antes, destacando las más o menos habituales Desert Plains y sobre todo Heading Out To The Highway. El segundo fue el punto más alto del sonido de la banda hasta ese momento, con las famosas Electric Eye, el tema título o el exitazo You’ve Got Another Thing Comin’.

Hasta que apareció Defenders Of The Faith

Y hasta aquí esta primera parte. Pronto publicaremos la segunda parte del grupo de artículos sobre Judas Priest.

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