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Fotograma de El club de la lucha (1999), de David Fintcher. El narrador Edward Norton) comprando desde casa.

El club de la lucha. Extremismo, estatus y consumo sin límites

Son muchos los mensajes que podemos extraer de El club de la lucha, no obstante, arrancaremos sin leer entre líneas con la idea más repetida y palpable que muestra la cinta. Nuestras metas son nuestras frustraciones: ser ricos, tener el trabajo perfecto, una bonita casa, un cochazo y conseguir una pareja e hijos maravillosos.

Gobernados por una sociedad masiva y desencantada que fomenta el individualismo y el hedonismo, nos convertimos en seres nihilistas sin respeto por nada, ni siquiera por nosotros mismos. Son los cánones estipulados por toda la industria del consumo y esa falta de amor propio los que condicionan nuestro comportamiento. Vivimos obligados a estar perfectos: utilizar productos de belleza para estar radiantes, viajar a Turquía a ponernos pelo o ir al gimnasio más monos que para acudir a misa un domingo.

No olvidemos comprar sin descanso todos esos productos y marcas que nos dan tanta clase y bienestar. No importa si estamos confinados, si somos asintomáticos o si tenemos a un familiar en la uci a punto de cambiar de barrio. Hasta en esta nueva era, con o sin covid, los tentáculos del consumo abrirán las vías necesarias para llegar a todos nosotros.

Vivimos a través de la pantalla y seguimos como un rebaño las sugerencias de la sociedad espectacular. Sin llegar a ser nunca nosotros mismos durante nuestra actividad diaria. Alimentamos una personalidad irreal mientras permanecemos en nuestros sofás viviendo el simulacro, disfrutando a través de las acciones de personajes de ficción sin vivir nuestra propia vida.

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Fotograma El club de la lucha (1999), de David Fincher. Edward Norton.

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El club de la lucha

El club de la lucha (1999), de David Fincher. Título original, ‘Fight Club’ y ‘El club de la pelea’ en Hispanoamérica. Basada en la novela homónima de Chuck Palahniuk.

Su protagonista, El narrador (Edward Norton), es una persona infeliz que basa su estilo de vida en el materialismo e intenta compensar su vacío interior acudiendo a reuniones de apoyo. Cuando cree que ha tocado fondo conoce a su alter ego, Tyler Durden, interpretado por Brad Pitt, la persona que es capaz de hacer todo lo que él no puede. Le hace cambiar de vida y consigue su plenitud viviendo sin ninguna comodidad y sin miedo a la muerte, y todo gracias al club y a su filosofía de vida. La trama se complica cuando Tyler convierte al club de la lucha en su particular grupo terrorista para emprender una cruzada contra la especulación, los bancos, el consumo descontrolado y el sistema establecido.

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Tyler Durdem (Brad Pitt) y El narrador (Edward Norton), viajando en avión.

La sociedad tiene un problema. Anomia y revolución

Según Durden, la sociedad tiene un problema, y la solución que Palahniuk plantea en su libro con el terrorismo es obvio que no es la correcta. Los personajes alegan que no tienen ninguna guerra real que luchar como las de sus abuelos. Están hablando de cómo el sistema los tiene oprimidos y se ven obligados a mover ficha con su actividad terrorista. Triste casualidad, que el final coincida tanto con el atentado terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001, tan solo dos años después de su estreno.

El sociólogo Émile Durkheim desarrolló el concepto de ‘anomia’ para describir estos comportamientos producidos por la degradación de las normas sociales y actos al margen de la ley. Comportamientos que aparecen en periodos de ruptura histórica, de crisis de los valores y de tambaleo de la identidad colectiva. Son períodos en los que el sujeto rechaza el modelo heredado y ya no está conforme con el entorno, ya sea social o ideológico. El sujeto se ve impedido al no poder manifestar su disconformidad en términos racionales, sin poder llegar a construir un discurso alternativo. Manifestaciones fuera de la ley, como las de El club de la lucha, que pueden incurrir en actuaciones violentas gratuitas pero que a la vez están pidiendo un cambio. El film se propone como una crítica a la sociedad de consumo, y el Proyecto Mayhem hace su revolución particular, utilizando la violencia y el terrorismo como medio.

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Tyler Durdem (Brad Pitt) y miembros del Proyecto Mayhem.

Proyecto Mayhem y Anonymus

La influencia de los medios es innegable. Podemos recordar el proyecto de Reality Hacking de Anonymous, Mayhem 2012, basado en parte en las ideas que aparecen en la obra de Palahniuk. Fundamentalmente, y desde el punto de vista de ideas y revoluciones culturales de nuestra actualidad, el Proyecto Mayhem sintetiza el trabajo de los grandes hackers culturales y los remediatiza subversivamente para provocar un estado de conciencia alterada para estimular un cambio a escala masiva. Según la idea general, el asunto no va solo de hacking, sino que se trata de una idea más altruista; de un comportamiento en masa en contra de la opresión y el control por parte de gobiernos o sistemas bancarios.

El club de la lucha: la verdadera ideología de Fincher y Palahniuk

El club de la lucha podría ser tomada como una película de izquierdas por el poder y la rebelión de la clase obrera y por la crítica al sistema capitalista, pero podemos obtener una doble interpretación. Es una película que invita a la reflexión y que te pone tesis y contra tesis sobre la mesa. Porque tenemos por un lado esa interpretación de izquierdas, pero por el otro tenemos esa revolución convertida en fascismo, pues lo que hace Tyler Durdem es convertir en esclavos a los miembros del proyecto Mayhem. Gente sin nombre y que solo adquiere estatus cuando se sacrifican por la causa, como ocurre con Robert Bolson.

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Edward Norton y el Proyecto Mayhem. «Se llama Robert Bolson».

Por lo que por un lado tenemos que la sociedad nos aplasta y que para evitarlo tenemos que ser personas críticas, individuales y reflexivas, algo que alcanzaremos gracias a los valores del club. Pero en el lado opuesto obtenemos que terminará anulándolos convirtiéndonos en peones sin identidad. De hecho, si analizamos a Tyler Durdem (Brad Pitt), podemos extraer de él los típicos atributos del dictador: liderazgo, oratoria, carisma, sociopatía, el fin justifica los medios, etc. (Estoy trabajando en otro artículo que habla en profundidad sobre Tyler Durden, el machismo y el canon masculino).

Los dos extremos: fascismo capitalista vs fascismo comunista

El club de la lucha comienza plasmando el capitalismo llevado al extremo, el cual rota y conducido por la violencia y el radicalismo del Proyecto Mayhem, termina mostrando la peor cara del comunismo. Nos está dando ambos mensajes bajo todo ese cúmulo de entretenimiento y fascinación.

Entonces, ¿con qué mensaje final nos quedamos? Supongo que, en cuanto a interpretaciones, cada cual en su particular disonancia cognitiva se quedará con el mensaje que más sentido le dé a su ideología o sistema de valores. Es decir, que se quedará con el mensaje que más le convenga. Aunque al margen de cualquier corriente particular, en el caso del pensamiento libre, independiente y crítico, quisiera pensar que tanto Fincher como Palahniuk no quisieron transmitirnos ningún mensaje concreto en contra de ningún extremo o ideología, y lo que realmente intentan decirnos es:

PIENSA POR TI MISMO

NO TE DEJES LLEVAR POR LA CORRIENTE, Y MENOS POR UN FALSO SENTIEMIENTO DE INCLUSIÓN

SÉ CRÍTICO Y SOSPECHA DE LOS MENSAJES Y REPRESENTACIONES QUE CONSTRUYEN EL MUNDO

CONÓCETE A TI MISMO. TU PROPIA MENTE PUEDE SER TU PEOR ENEMIGA

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