Portada de La estafeta literaria de Santiago García Lucio
Portada de La estafeta literaria de Santiago García Lucio

La Estafeta Literaria: un estudio descriptivo comparado (I)

«(La Estafeta Literaria), ni ha contado con demasiada fama posterior, ni se le han dedicado extensas páginas en los manuales sobre el tema” (Garbisu, 2017). Por este motivo, el trabajo de investigación presentado pretende hacerse cargo de la siguiente tarea: el estudio comparativo de dos de las etapas de La Estafeta Literaria, medio de comunicación cultural franquista financiado por el régimen.

Sencillamente, La Estafeta Literaria merece ser objeto de estudio, pues, ya lo dijo Garbisu ‘hasta ahora no lo ha sido en la medida en que lo merece’. Nosotros, que ya hemos revisado las fuentes sobre el particular, tratamos de contribuir a rellenar los huecos que aún hoy quedan en dicho estudio. Unos huecos que hoy son mucho menores gracias a los significativos aportes de Margarita Garbisu, Montserrat Iglesias, Pilar Fernández Martínez, María Dolores Nieto García, Fernando González Ariza o Ana Isabel Ballesteros Dorado».

García Lucio, 2018
La Estafeta Literaria. Nº 89. Segunda época.
La Estafeta Literaria. Nº 89. Segunda época.

Un acercamiento a La Estafeta Literaria

«De entre las muchas publicaciones editadas en España durante el régimen franquista, sin lugar a dudas, LEL fue una de las más destacadas, bien por su calidad e inmensa pluralidad en el número de temas tratados, bien por su longevidad, que sería notablemente superior a la mayoría de sus pares»

(García Lucio, 2018, 2018, pág. 23).

Como ya hemos dejado patente, aunque aún hoy haya revistas del franquismo que siguen publicándose —muy a diferencia del caso de LEL —. Pese a todo, en la larga noche del franquismo, —Siempre según Eduardo Ruiz Bautista— (Bautista, 2008, pág. 77) La Estafeta Literaria consiguió hacer gala de una longevidad casi extraordinaria con unos colaboradores que, en algunos casos, hubieron de trabajar también como censores para el Movimiento, pero que siempre tuvo el mérito de tener la capacidad para conquistar al público en reiteradas ocasiones. Hacemos un breve repaso de las etapas por las que hubo de pasar LEL.

Recorrido por etapas: La Estafeta Literaria

Según Margarita Garbisu y Montserrat Iglesias, la vida de la publicación puede ser resumida en siete etapas (…) cada una con su propio formato y director. Siete etapas que van a comprender de 1944 hasta el año 2001. (Buesa, 2004, pág. 1):

1ª Etapa: La primera época se caracterizó por llegar a contar con cuarenta y dos números, todos ellos de carácter quincenal, siempre bajo la dirección de Juan Aparicio. Se extendió de marzo de 1944 hasta enero de 1946.

2ª Etapa: Tras un potente parón, la revista volverá a hacer acto de presencia en el panorama cultural español un 12 de mayo, concretamente, el 12 de mayo del año 1956, esta vez, bajo la batuta de un nuevo director, Luis Jiménez Sutil. Un recorrido que solo abarcará catorce meses, hasta el 6 de julio de 1957.

3ª Etapa: La segunda etapa va a cerrarse por obligación. Luis Jiménez Sutil muere, lo que hará que, al menos, LEL tenga que tomarse el tiempo para elegir de forma adecuada a un nuevo director. Llega Rafael Morales, quien abrirá la tercera fase — desde el número ciento cuatro hasta el doscientos cuarenta y nueve — o, si se prefiere, desde 1957 hasta 1962.

4ª Etapa: Aparece Luis Ponce de León, nuevo director, y con él, se abre una nueva fase en la historia de la publicación; una fase que durará otros seis años, hasta febrero del 68 y que va a comprender los números del doscientos cincuenta hasta el trescientos noventa.

5ª Etapa: La antepenúltima etapa de edición va a dar comienzo con Ramón Solís al mando, en marzo del año 1968. Una nueva etapa que va a cerrarse tras haber vivido dos lustros de vida — del número trescientos noventa y uno hasta el número seiscientos cuarenta y seis— en octubre de 1978.

6ª Etapa: Tal vez la más compleja de todas. Llegará tras un dilatado paréntesis de dos años de duración. En 1980 hace su aparición en los kioscos la llamada N.LEL con Luis Rosales a la cabeza de la dirección. Es ahora, a través de una cabecera y un director totalmente nuevos, cuando se buscará acometer la regeneración del antiguo proyecto, aunque estas ambiciones no conseguirían llegar más lejos del año 1983.

7ª Etapa: Tendrán que pasar catorce años hasta el inicio de la séptima etapa de este proyecto, es decir, que dicha etapa verá la luz en el año 1997, muy cerca ya del cambio de siglo. Fase de altibajos que solo podrá dar seis números más, siempre a cargo de Manuel Ríos Ruiz. Como bien ha señalado la profesora Garbisu: he aquí “el último coletazo de la Estafeta” (Buesa, 2004, pág. 2).

Portada de la revista La Estafeta Literaria (1 de Noviembre 1944)
Portada de la revista La Estafeta Literaria (1 de Noviembre 1944).

Influencias capitales en La Estafeta Literaria

Para hablar del proyecto LEL necesitaremos hacerlo, primero, de las fuentes de las que este pudo haber bebido de manera directa. Dicho de otra forma. Nos planteamos aquí sus más directas inspiraciones; aquello que, de algún modo, pudo conformar el propio proyecto como aquello que sería el día de su fundación.

“El espíritu que movió a Juan Aparicio en su creación fue el intento de continuar la estela trazada por La Gaceta Literaria9, publicación dirigida entre 1927 y 1932 por Ernesto Giménez Caballero” (VV.AA., 2010, págs. 65-66).

«Queda establecido, pues, que LEL va a mirar hacia dos grandes focos: LGL, por un lado, y Francia, por el otro».

(García Lucio, 2018, 2018, pág. 25).

Puede desprenderse de esta cita que en LEL trataría de quedar patente un gran europeísmo, pues La Gaceta Literaria apostó fuerte por la literatura extranjera, que convertiría en uno de sus tópicos más habituales. —En realidad, esa influencia no está bien estudiada, sino solo intuida, sin muchas pruebas, pues apenas puede encontrarse una mención de pasada en alguno de los textos de Garbisu—, aunque no ahondaremos mucho en ello por no constituir, en ningún caso, la base de este trabajo, pues en sí mismo podría ser el tema de una investigación aparte.

La influencia de dicha publicación sobre LEL podrá intuirse en lo que va a ser el primer texto de esta, ni más ni menos que aquel que abrirá el primer número, ‘Fundación y destino de La Gaceta Literaria’ (Giménez Caballero E., 1944, Nº1. Pág 1).

Tan o más importante va a resultar la influencia de Francia en la primera época de la publicación, citamos textualmente a Garbisu “En la primera época el país que más espacio ocupa es Francia”. (Buesa, 2004, pág. 97).

Queda establecido, pues, que LEL va a mirar hacia dos grandes focos: LGL, por un lado, y Francia, por el otro.

Ernesto Giménez Caballero, director de La Gaceta Literaria.
Ernesto Giménez Caballero, director de La Gaceta Literaria.

La Estafeta Literaria en su perfil político-ideológico

Nos dedicamos aquí a una cuestión que, si bien para nosotros resulta central y de incuestionable importancia, no parece haber sido igualmente considerada por el resto de los investigadores —Véanse Garbisu y otros—. Dicha cuestión no es otra que la ideología, pues, La Estafeta Literaria, al igual que cualquier otro proyecto o propuesta periodística, habría de presentar una línea editorial concreta.

En el caso de La Estafeta resulta particularmente complejo decantarse en este sentido, pues si bien hubo de demostrar una pluralidad y una riqueza cultural sin precedentes, bien contraria al ámbito conservador reinante, por otro lado en sus editoriales hizo gala de un convencido —exagerado— hispanismo que le estaría acercando, de nuevo, a dicha línea de pensamiento.

«Nos dedicamos aquí a una cuestión que, si bien para nosotros resulta central y de incuestionable importancia, no parece haber sido igualmente considerada por el resto de los investigadores —Véanse Garbisu y otros—. Dicha cuestión no es otra que la ideología».

(García Lucio, 2018, 2018, pág. 27).

Entremos en materia, no obstante y veámoslo sobre el papel. En su artículo ‘La literatura francesa en la primera Estafeta Literaria’, Garbisu hace apenas tímidos amagos por tratar de acercarse a la cuestión político-ideológica de la publicación: “Podría parecer lógico que la literatura extranjera fuera ocupando mayor relevancia, y sin embargo no ocurre así”. (Buesa, 2004. Pág. 7).

¿Por qué iba a parecer lógico? ¿Tenía, acaso, que parecerlo? Pensamos que Garbisu hace esta afirmación guiada, únicamente, por la salida de España del aislacionismo franquista del cual, en la segunda etapa de LEL, no quedaría ya señal.

Garbisu llega incluso más lejos afirmando que La Estafeta Literaria va a convertirse en uno de los vehículos de propaganda al servicio del Régimen español. (Buesa., 2004). Y es aquí donde ofrecemos nuestra matización. Solo se designó así a los directores de los medios estatales. En los demás, en algún caso, se hizo alguna sugerencia (que no imposición) o unos y otros grupos de poder procuraron imponer, de algún modo, sus favoritos, lo que quedó muy lejos de “convertir a LEL en un aparato al servicio del Estado” sin rango de acción posible.

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