Clark Gable y Caludette Colbert en Sucedió una noche (Frank Capra, 1934). Comentario sobre el cine de hollywood y el realismo poético francés.
Clark Gable y Caludette Colbert en Sucedió una noche (Frank Capra, 1934).

Entre Hollywood y el Realismo Poético: Frank Capra y Jean Vigo

Hablemos de Sucedió una noche (It Happened One Night, Frank Capra, 1934) y L’Atalante (Jean Vigo, 1934). La primera es un clásico de la comedia romántica de Hollywood, en el origen de lo que conocemos como screwball comedy, dominada por los rápidos intercambios dialécticos en tiempos de la «guerra de sexos». La segunda se trata de una singular, tierna y divertida historia de amor que navega sobre el Sena y forma parte del realismo poético francés, pero escapa del pesimismo fatalista de otras obras de Marcel Carné, Jean Grémillon o René Clair. Las comedias románticas de Frank Capra y Jean Vigo –por etiquetarlas a ambas bajo el mismo patrón genérico y con todos los matices– son dos obras que algo tienen que ver, pero que dan cuenta de las significativas diferencias de las cinematografías que, en los años 30, hace noventa años, tenían lugar a ambos lados del Atlántico.

Cartel de Sucedió una noche (1934) de Frank Capra y Cartel de L'Atalante (1934) de Jean Vigo. Análisis y crítica cinematográfica en Cultugrafía, difusión y crítica cultural. El realismo poético frances de principios de siglo XX
Cartel de Sucedió una noche (1934) de Frank Capra y Cartel de L’Atalante (1934) de Jean Vigo.

Personajes, clase social y su espacio cinematográfico

Los secundarios de ambas películas, Alexander Andrews (Walter Connolly) y el tío Jules (Michel Simon), nos permiten enseguida darnos cuenta de las diferencias entre ambas películas. De hecho, nada más ver a los personajes podemos saber que pertenecen a diferentes clases sociales. Ambos ocupan una función clave en sus correspondientes tramas a la hora de juntar a las parejas protagonistas, pero ya el diseño de vestuario nos permite identificar a Andrews como un hombre adinerado mientras que el tío Jules es parte de la clase obrera.

El espacio que los rodea indica también su estatus económico. Andrews aparece en una ordenada oficina, centrado en el plano y perfectamente iluminado, situado frontalmente, mientras que Jules está envuelto por un entorno caótico –el interior de un barco que, aunque se trate de un decorado perfectamente armado por el equipo del director Jean Vigo, tiene vocación realista–.

Generalizando, mientras que en el modelo clásico se solían representar conflictos de la burguesía y de clases medias altas –un cine con vocación de entretener y evadir–, el realismo poético francés centraba sus historias en universos humildes cuyos protagonistas vivían en los márgenes de la sociedad.

Atmósferas poéticas frente a la economía del lenguaje

Michel Simon como el tío Jules en L'Atalante. Cultugrafría difusión y crítica cultural. Crítica cinematográfica.
Michel Simon como el tío Jules en L’Atalante.

Además de las figuras humanas, los objetos ocupan gran parte del encuadre en nuestras dos películas. El disco del tío Jules, además de hablar de las inquietudes creativas del personaje, cobra una dimensión mágica en tanto que una música diegética empieza a sonar de manera inexplicable al tocarlo éste con sus dedos. Esta suspensión del realismo se mantiene hasta que el sonido se «desacusmatiza» (término de Michel Chion en L’Audio-vision, 1990) y el espectador conoce que proviene de un fuera de campo luego revelado. Es un milagro truncado que, sin embargo, se ve sucedido por otro: el funcionamiento del fonógrafo y la icónica escena subacuática a la que precede.  En este sentido, Jules sigue la lógica de la imaginación para, de algún modo, revelar lo real del mundo.

Walter Connolly como Alexander Andrews en Sucedió una noche. Cultugrafía, difusión y crítica cultural. Cine y crítica cinematográfica.
Walter Connolly como Alexander Andrews en Sucedió una noche.

Las botellas de Andrews, por su parte, permiten al actor mantenerse en movimiento, en una interpretación verosímil por su convención, pero poco realista sin embargo. A la vez, son objetos que nutren la descripción del personaje, quien finalmente puede fumar –como vemos en la escena inmediatamente anterior– y beber una vez que el conflicto principal se ha resuelto. En este sentido, el cine clásico es preciso ligando la caracterización del personaje y sus acciones. Así mismo, el fuera de campo juega aquí a favor de una rigurosa economía del lenguaje, pues el espectador puede imaginar la parte del diálogo que no aparece representada en la llamada telefónica. Y, al tiempo, la no presencia de King (Jameson Thomas) en pantalla es también significante: ¿si el pretendiente ya ha sido descartado por la protagonista, por qué iba a interesarnos verlo más?

Entre el cine clásico comercial y el de vanguardia: dos historias de amor trasgresoras

Si algo tienen en común ambas películas es una historia de amor heterosexual como principal línea de acción. Los dos filmes desembocan en un final feliz, algo habitual en el optimista Hollywood posterior al Crack del 29, aunque no en el realismo poético, caracterizado por finales trágicos propios del fatalismo de la Europa de los años 30. De todos modos, ambas suponen grandes transgresiones a la norma en su contexto.

Los «muros de Jericó» como barrera entre sexos en Sucedió una noche. Análisis de cine, entre el cine clásico de Hollywood y el Realismo poético Francés.
Los «muros de Jericó» como barrera entre sexos en Sucedió una noche.

Por un lado, la concepción de la «guerra de sexos» de Sucedió una noche suponía una disrupción de las normas por las que se regían las desiguales relaciones de pareja. En su desenlace, inmediatamente posterior a la imagen de Andrews hablando por teléfono, la «caída de los muros de Jericó» es no solo una manera de hacer referencia al sexo en un momento en que el Código Hays estaba a punto de recrudecerse en su censura, sino también una manera de dejar la puerta abierta a la posibilidad del sexo prematrimonial. Con todo, el matrimonio entre Ellie (Claudette Colbert) y Peter Warne (Clark Gable) se sugiere solamente después de que sea Andrews quien permita su consumación. Vemos así como la narración, en el cine clásico, estaría por encima de todo lo demás.

Por otra parte, Paulo E. Sales Gomes en su obra Jean Vigo (1972) señala que el director francés siempre optaría por favorecer una «unidad de estilo» sobre una «unidad acción». Los autores del realismo poético trataban de explorar las posibilidades líricas del medio aunque esto implicase desviarse de la trama para dotar de protagonismo a las atmósferas. Jean (Jean Dasté) se adentra en el río para encontrarse con la presencia onírica de Juliette (Dita Parlo), mostrando la materialidad del agua y una dimensión emocional y fantástica de los personajes, una  suerte de revelación azarosa y poética. Son dos formas dispares de entender el cine, dos apuestas decididas, dos formas contradictorias de entender un arte que no hacían sino enriquecerlo.

Encuentro onírico entre los personajes de Jean Dasté y Dita Parlo en L'Atalante. Análisis cinematográfico. Crítica cultural. Cultugrafía
Encuentro onírico entre los personajes de Jean Dasté y Dita Parlo en L’Atalante (1934), de Jean Vigo.

El modo clásico de Hollywood y el realismo poético francés

Teniendo los elementos destacados en cuenta podemos afirmar que Sucedió una noche representa en gran medida las tendencias del modo clásico de Hollywood, un conjunto de normas que desde el momento en que fueron establecidas comenzaron a quebrarse por parte de los mismos cineastas que las habían generado. L’Atalante, dentro de su unicidad, se adscribe a buena parte de los patrones de lo que hoy conocemos como realismo poético francés y muestra los influjos vanguardistas y una cierta tendencia hacia el realismo mágico por parte de su autor.

Clark Gable y Caludette Colbert en Sucedió una noche.
Clark Gable y Caludette Colbert en Sucedió una noche.

De este modo, la comparativa entre las imágenes de ambas películas románticas da cuenta de algunas de las diferencias fundamentales entre ambos modos de entender y emplear el cine. Mientras que la acción narrativa, generalmente contada de una manera entretenida y lo más transparente posible, está en el corazón del cine de Hollywood; el realismo poético francés, aunque sea narrativo y esencialmente transparente, es un cine de atmósferas con vocación de sublimar realidades ocultas y marginales con manifestaciones líricas y simbólicas de las mismas.

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